"Vosotros tenéis el reloj. Nosotros, el tiempo". Un dicho senegalés que nos dicen a los occidentales. Y es así. Un país donde no existe apenas la tecnología, los transportes son lentos y las temperaturas acompañan todo el año hacen que el ritmo de vida sea más pausado. Y por eso la gente es tan feliz, abierta, solidaria y agradable. Es sin duda con lo que nos quedamos nosotros de este país.

Aun con pocos visitantes, franceses en su mayoría, podrás vivir sus rincones tal y como han sido siempre, sin ser modificados para el turismo, como Ziguinchor. Hay excepciones como la isla Goree o el desierto de Lompoul.

Además, si lo puedes combinar con Gambia será un viaje muy completo. Gambia es un país alejado de servir al turista, poco transitado, más tranquilo pero también más pobre. Una dictadura que duró hasta hace poco tiempo deja ver muchos vestigios de la misma, lo que lo hace aún más interesante y auténtico. Allí podrás ver cómo los niños se te acercan ante la que posiblemente sea la primera vez que ven a un blanco. Nosotros no vimos a ninguno los días que estuvimos en este país...

No es un país para hacer tu primer viaje de mochilero y menos aun en solitario. No es tan sencillo de recorrer como otros países y tampoco te cruzarás con muchos extranjeros. Pero si ya te sientes suelo en este tipo de viajes, prepara el pasaporte y empieza por leer qué saber antes de viajar a Senegal.

La gente de Senegal y Gambia te recibirá con la mejor de sus sonrisas
La gente de Senegal y Gambia te recibirá con la mejor de sus sonrisas