En pleno siglo XXI, en la plaza con el irónico nombre de Libertad, conviven un monumento  dedicado a los caídos por la invasión Nazi de la Segunda Guerra Mundial y justo en frente otro en honor a los caídos soviéticos.

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El primero de ellos, el más polémico fue colocado en 2014 (sí, hace nada) por el gobierno húngaro de corte ultraderechista. El día de su inauguración y los posteriores meses, numerosos filósofos, profesores y ciudadanos se acercaron para mostrar su repulsa. La representación consta del águila nazi cayendo encima del arcángel Gabriel. Lo controvertido del asunto es que en 1940 el gobierno de Hungría permitió el paso de las tropas nazis camino de Rumanía, por lo que la "invasión" fue un paseo militar consentido. Y no contentos con eso, fueron los propios habitantes de Budapest los que, una vez establecido el dominio nazi en su ciudad, avisaban a las autoridades de cualquier persona judía, gay, contraria al régimen... Que cada uno saque sus conclusiones.

Monumento a los caídos por la invasión Nazi
Monumento a los caídos por la invasión Nazi

El monumento soviético fue colocado en la época en que los comunistas estaban establecidos en la ciudad. Una vez que el poder volvió a manos húngaras, el gobierno intentó moverla al parque Memento que es donde en la actualidad están expuestas las estatuas comunistas que han ido retirando de la ciudad. Pero a Mikhail Gorbachov no le pareció bien y amenazó con borrar del mapa el cementerio húngaro que hay a las afueras de Moscú. Siendo algo muy doloroso y sentido para los húngaros, el primer ministro dio marcha atrás dejando la estatua a los caídos soviéticos.

Monumento a los caídos soviéticos
Monumento a los caídos soviéticos

Ambos monumentos tienen escritos de los ciudadanos en varios idiomas, flores, velas y de vez en cuando sufren algún acto vandálico.