En la colina de Buda, en el área más turística de esta parte de la capital húngara, se encuentra la pastelería más antigua del mundo: Ruszwurm. Su interior tiene vestigios de una época anterior con una decoración cuidada que te transporta en el tiempo. El año de inauguración fue 1827.

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Portada de la pastelería
Portada de la pastelería

No hay muchas mesas en su interior y siempre hay fila incluso para comprar algo para llevar. Pero merece hacer el rato de espera. Mientras tanto puedes ir eligiendo lo que quieres comer, lo tienen todo en vitrinas a ambos lados del mostrador donde se pide. Hay muchas tartas, varias de ellas premiadas, y bollería. El chocolate de taza también está muy bueno si consigues una mesa. Los precios son mucho más bajos de lo que se espera. Una pastelería así en otra capital europea puede ser 3 o 4 veces más cara. Un trozo de tarta cuesta entre 550 y 750 florines, mientras que un bollo ronda los 400 florines.

Cerca de 200 años después esta pastelería se ha convertido en una visita obligatoria en la ciudad. Todo está muy bueno, así que no te preocupes por lo que pedir, sólo disfruta.