Las playas sureñas tienen un encanto especial y unos atardeceres de los que te dejan embobado hasta bien pasado el momento de ocultarse el sol. Sus aguas son un poco peligrosas por las corrientes, entra en el agua con cuidado.

Tangalle

Tangalle tiene las playas más vírgenes y solitarias de la zona. El pueblo como tal no tiene gran cosa pero pasear por la orilla del mar entre sus estrechas embarcaciones de pesca, darte un baño con los locales en sus aguas y alejarte en busca de playas donde no hay un alma para en una postal de ensueño cómo cae el sol.

Para dormir os recomendamos el Golden Lodge Guesthouse donde conseguimos la habitación doble con baño por 1000 LKR, mosquitera con armazón de las que no se te mete en la cara, WiFi, toallas y papel higiénico. Y lo que me resultó muy curioso es que tenía dos duchas en el baño y ambas funcionando :D

Un restaurante local y bien ubicado para ir en cualquier momento es el (DATO) donde puedes ver y elegir la comida que quieres en el plato. Te pondrán una buena cantidad por 200 LKR. Si quieres algo más occidental, sólo tienes que acercarte a la playa para encontrarlo. (FOTOMIA)

Os recomendamos que paseéis por la playa y veáis sus estrechísimas embarcaciones de pesca con estabilizadores (FOTOMIA). No son aptas para el baño como os decíamos antes, pues la corriente es bastante fuerte. Pero hay una pequeña playa protegida de las corrientes donde van todos los locales siguiendo la costa hacia el oeste. Te la señalamos en el mapa (MAPA).

Y si quieres estar en playas más apartadas y solitarias hay dos opciones, muy cercana la una de la otra: Goyambokka y Amanwella. Están a unos 4 - 5 km al oeste por la carretera de la costa. Nosotros fuimos andando y volvimos en bus por 12 LKR que tarda menos de 15 minutos, sale de la estación de Tangalle. Merece la pena el bus. Tendrás que decirle al asistente de conductor dónde te vas a bajar con antelación. Además en los laterales de la carretera vimos un par de escorpiones. (MAPA)

Mirissa

Tiene la playa más mágica de Sri Lanka, Mirissa Beach. Desde que empieza la puesta de sol la gente pasea por su arena mirando las mesas llenas de pescado recién traído en barca. Eliges una pieza y te la preparan a tu gusto con patatas o ensalada. Te sentarás en una mesa sobre la arena de la playa y rodeado de antorchas podrás tomarte una cerveza en un ambiente muy especial.

Para dormir, nosotros estuvimos en Top Hill Guesthouse por 1300 LKR habitación doble con baño, mosquitera en la cama, buen WifFi que no es fácil de encontrar en Sri Lanka, toallas y papel higiénico. Además está incluido el desayuno con fruta, tostadas con mantequilla y mermelada y té. Puedes repetir de tostadas. Es el único sitio donde conseguimos cocina para poder hacernos algo casero, pues lo echábamos de menos.

Galle

Es joya de la corona. Según cruzas la puerta de su fortificación, parece que accedieras a otro país y otra época. Es una ciudad colonial que han llenado de boutiques, tiendas de artesanía, museos, bares más modernos. Pero lo bueno es contrastar y salir de las murallas para darte cuenta del caos y sus mercados multitudinarios. Las playas de Galle no son gran cosa pero puedes ir a Unawatuna si no has pasado por Tangalle o Mirissa y la playa te está llamando a gritos.

En uno de ellos nos tomamos la mejor macedonia que hemos probado nunca.

Nosotros dormimos en una guesthouse a unos 30 minutos a pie del fuerte : Villa Viluda por 1300 LKR habitación doble con baño compartido, papel higiénico, mosquitera y WiFi en el que te cobran si lo usas para ver vídeos. No sé cómo lo controlarán, pero te lo avisan a la llegada.

Para ir a Colombo lo mejor es recorrer esos algo más de 100 km en tren. Irás gran parte del recorrido al lado del mar, una zona que fue devastada por el tsunami en 2004. Aquella ola arrastró durante kilómetros, entre otras cosas, a varios trenes tierra adentro.